El polémico informe: “Chávez abrigó la clara intención de suministrar apoyo financiero”
El informe, titulado “The FARC Files: Venezuela, Ecuador and the Secret Archive of ‘Raúl Reyes’”, afirma por otra parte que la llegada al poder en 2007 de Rafael Correa, quien supuestamente “solicitó y aceptó fondos ilegales de las FARC” durante su campaña, fue para la guerrilla colombiana el “clímax” de años de esfuerzos para infiltrarse en Ecuador.Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) implementaron desde 1982 una estrategia internacional para obtener respaldo económico, armas y visibilidad, según este informe que explora las relaciones de las FARC con sus vecinos en base a los documentos cuya veracidad fue confirmada por Interpol.
El informe subraya que aunque la guerrilla llegó a Venezuela mucho antes de Chávez, la relación se fortaleció con el acceso de éste al poder en 1999.
“Desde por lo menos 2000, Chávez abrigó la clara intención de suministrar apoyo financiero en una escala calculada para afectar el equilibrio estratégico de Colombia”, subraya el informe, que precisa que en 2007 el mandatario venezolano “prometió al grupo 300 millones de dólares”.
Hasta donde llegan los documentos de Reyes, sin embargo, parece que Chávez no cumplió su promesa, aunque el IISS precisa que que no hay nada que permita decir que ésta fue “retirada”, y señala “algunas transferencias más pequeñas de dinero, armas y municiones”.
La alianza permitió a la guerrilla acceder a socios comerciales de Venezuela, como Belarús o China, que según el IISS “en diferentes momentos mostraron interés por proveer armas a las FARC” mediante acuerdos triangulares a través de las exportaciones petroleras venezolanas.
Chávez brindó a las FARC un “importante respaldo político para promover su legitimidad”
Los archivos muestran asimismo que Chávez brindó a las FARC un “importante respaldo político para promover su legitimidad en el extranjero” y “socavar los intereses del gobierno colombiano”, y les permitió “utilizar libremente el territorio venezolano” con apenas algunas “restricciones menores”.A pesar de los riesgos que acarreaba, la relación con las FARC tenía para Chávez un “elemento defensivo” ante una alianza colombo-estadounidense que veía como “un verdadero peligro”, sobre todo después del golpe de Estado que sufrió en 2002.
Por eso, precisa el estudio, “aunque en varias ocasiones Chávez urgió a las FARC a abandonar la lucha armada y buscar una solución política, lo hizo sólo para desviar la presión internacional y luego cada vez dio marcha atrás”.
En este contexto, el IISS considera “improbable” que la reanudación de las relaciones entre Caracas y Bogotá desde la llegada de José Manuel Santos al poder en Colombia a mediados de 2010, pueda ser “duradera”.
“Después del golpe de abril del 2002, el régimen se aterró”
Una de las principales conclusiones dle informe, en cuanto a la relación con Venezuela, es que el Gobierno de Chávez “permitió a las FARC operar en su territorio”, les ofreció ayuda financiera e incluso les pidió “que entrenaran a grupos paramilitares para defender la revolución frente a otros golpes de Estado o invasiones externas”, señaló el autor del estudio, James Lockhart Smith.“Hay que ponerlo en el contexto estratégico: después del golpe de abril del 2002, el régimen se aterró porque vio que el golpe estuvo cerca de tener éxito y vio también que no podía contar con la lealtad de las Fuerzas Armadas”, explicó el académico.
De los correos obtenidos de Reyes se desprende que el Gobierno venezolano desarrolló una directiva, llamada “plan de contingencia”, que llegó hasta los estamentos más bajos de las fuerzas de seguridad del Estado y que “consistía en desarrollar una base paramilitar para defender el régimen y contrarrestar futuras movilizaciones de la oposición dentro de Venezuela”, aseguró Lockhart.
“El plan era utilizar fuerzas paramilitares para neutralizar a opositores claves a través de asesinatos y sabotaje”, afirmó.
“No queda claro que Chávez tuviera conocimiento de este entrenamiento”, aclaró el autor del estudio, quien se refirió a una reunión entre las FARC y una persona del servicio secreto venezolano DISIP en la que el enviado, un mando intermedio de esa organización, afirmó que el presidente no tenía constancia de su visita.
Esta persona, identificada por Reyes como Amín y cuya verdadera identidad no ha podido ser verificada, “pide tres o cuatro expertos en pistoleo, carros bomba y sistemas de detonación con control remoto para que vayan a Caracas a ‘cometer acciones’”, sostiene Lockhart.








