viernes, 12 de febrero de 2016

Gobierno de salvación nacional ... Artículo de Julio Portillo

 

 

 

Las Huellas del Tiempo

Gobierno de salvación nacional

Julio Portillo

La magnitud del desastre económico y político de Venezuela está en la Opinión Pública Internacional.. Ante la afirmación descarada del dictador Nicolás Maduro de que "nada ni nadie lo sacará del poder", no queda otra: convocatoria de un gobierno de salvación nacional.

 

La fórmula no es nueva. La usó el Estado serbio en 1941, tras la invasión nazi en Yugoslavia. La pusieron en práctica militares para apoyar al gobierno portugués en 1974. En el 2011 la pidieron los egipcios ante la caída de la dictadura de Mubarak. La volvió a convocar Portugal en el 2013.  La está sugiriendo para Venezuela el sociólogo alemán-mexicano Heinz Dieterich, asesor de Chávez. El año pasado la presentó en Venezuela Enrique Aristeguieta Gramko, social cristiano, uno de los artífices de la caída de la dictadura de Pérez Jiménez. Y tanto Felipe González como José Aznar de España hablan de Venezuela en emergencia nacional.

 

Venezuela atraviesa quizás la crisis más grave de su historia. Unos la califican de económica, otros de política, pero la mayoría la califica de humanitaria. En Caracas, no existe aún dimensión de lo que ocurre en los más apartados pueblos del interior. Escasez de alimentos y medicinas, quiebra de comercios, hospitales desguarnecidos, emigración de la juventud, barrios y caseríos en manos del hampa, cobro de peajes en las alcabalas controladas por los militares. La mayor demostración de la derrota del gobierno frente a la delincuencia se vió retratada recientemente ante los entierros de jefes de malandros en Porlamar y Maracay.

 

Nicolás, Diosdado, Cilia y Aristóbulo, se han convertido en lo que una vez en China se llamó "la banda de los cuatro" que envalentonados en el poder se oponían a los cambios que exigía el país asiático. Leemos en la prensa los mayores exabruptos, algunos de ellos inadvertidos por gran parte de la población, ocupada en encontrar comida. El gobierno de Maduro en sus estertores ha ordenado la impresión de 10.000 millones de billetes de banco, para enmascarar la quiebra nacional. No es el único disparate. Arias Cárdenas para recordar el 4 de febrero, ha propuesto eliminar las alcabalas y los controles fronterizos, lo que significaría entregarle el país al narcotráfico, como ocurrió una vez en el norte de México. El referéndum revocatorio sería el inicio del gobierno de salvación nacional.

-- 

Actívate con Venezuela

Maracaibo, Estado Zulia

e-Mail: activate.con@gmail.com

jueves, 11 de febrero de 2016

FW: DIOS NO PROVEYÓ - Importantisimo articulo del economista venezolano Ricardo Hausmann

 

 

Dios no proveyó; por Ricardo Hausmann y Miguel Ángel Santos

Posted
By Ricardo Hausmann y Santos On 10 de febrero, 2016

Venezuela se encuentra en un momento de extrema fragilidad que ya está
causando un inmenso daño social y podría devenir en una catástrofe de
magnitudes nunca antes vistas si no hacemos algo pronto. Tras
diecisiete años de disparates, todos los cimientos del país han cedido
en rápida sucesión. Y la solución esta vez va mucho más allá del
repertorio de herramientas y respuestas que hemos utilizado en el
pasado para resolver nuestras crisis.

Para entender por qué, es bueno repasar los números actuales y
recordar cómo llegamos aquí.

En estos tiempos de penuria, parece mentira que hace apenas tres años
vivíamos en la abundancia más grande e irresponsable de nuestra
historia. En el año 2012 el precio del petróleo promedió 103 dólares
por barril. Según el Banco Central de Venezuela (BCV), exportamos
97.340 millones de dólares e importamos, entre bienes y servicios,
75.300 millones.

A pesar de la bonanza, el sector público registró un déficit de 17,5%
del PIB, una cifra demencial, totalmente inaudita en un país que debía
haber ahorrado su buena suerte para cuando ésta se agotara. Dicho de
otra forma, en el último año electoral de Hugo Chávez el gobierno
gastó como si el precio del petróleo fuese de 197 dólares por barril.
Y la diferencia fue cubierta con una combinación de endeudamiento e
impresión de dinero.

Ese año los desequilibrios alcanzaron su clímax, pero los desvaríos
venían desde tiempo atrás. Entre 2006 y 2014, en medio de la bonanza
petrolera más prolongada de nuestra historia, Venezuela multiplicó por
cinco su deuda externa. Mientras tanto, otro países aprovecharon los
buenos precios de sus materias primas para fortalecer su balance en
moneda extranjera, ya sea reduciendo la deuda externa o acumulando
activos internacionales. Kazajistán, por ejemplo, aprovechó las vacas
gordas para crear un fondo de ahorro equivalente a siete años de
contribución fiscal petrolera.

El gobierno de Venezuela, por el contrario, lo aprovechó para
declararle la guerra al sector privado, poniéndose a competir con
importaciones baratas, racionándole el acceso a divisas para importar,
expropiándolo u ocupándolo, regulándole los precios y márgenes,
criminalizando los inventarios e inclusive la exportación y
sujetándolo a un sin número de regulaciones que acabaron por extinguir
su rentabilidad.

Las consecuencias de esta cadena de políticas en términos de
abastecimiento fueron camufladas detrás de un enorme boom de
importaciones financiadas con petróleo y deuda. Y así se creó la
ilusión del socialismo posible, mientras se debilitaba nuestra
capacidad productiva y se hacía al país más vulnerable a una eventual
caída del petróleo que hoy se ha materializado.

El año pasado, Venezuela exportó alrededor de 37.000 millones de
dólares, algo más de un tercio de nuestras exportaciones del 2012. Por
esa razón, apenas pudimos importar 50.000 millones de dólares entre
bienes y servicios. Esa caída en importaciones, dada nuestra
incapacidad para sustituirlas con producción local, tuvo consecuencias
dramáticas en términos de desabastecimiento, colas para adquirir
alimentos y medicinas, caída del salario mínimo en 51%, caída en la
producción de alrededor de 10% y una inflación superior a 250%.

Aún así, vale la pena preguntarse: ¿cómo hizo Venezuela para importar
50.000 millones de dólares en bienes y servicios (34% menos que en
2012), si apenas exportamos 37.000 millones de dólares (62% menos que
en 2012)?

Más aún: ¿de dónde salieron los 26.000 millones de dólares de
diferencia entre lo que entró por exportaciones y lo que tuvimos que
pagar por importaciones de bienes y servicios, e intereses y principal
de deuda?

Pues salieron de caídas en las reservas internacionales líquidas
(5.700 millones), empeños del oro monetario (3.500 millones),
adelantos de acreencias que teníamos en Petrocaribe con un descuento
de 45% (3.700 millones), uso de nuestros derechos especiales de giro
en el Fondo Monetario Internacional (2.300 millones) y endeudamiento
contratado a nivel de CITGO para pagar dividendos a PDVSA (2.000
millones). Además, se renovó el Tramo B del Fondo Chino (5.000
millones, de los cuáles es difícil precisar cuánto es financiamiento
neto), se liquidaron activos (entre ellos la refinería Chalmette, en
Louisiana) y se dejó un monto impreciso de importaciones sin pagar.

En resumen, el año 2015 no sólo fue uno de los peores años de nuestra
historia, sino que además fue un año en el cual tuvimos que "raspar la
olla" con el petróleo venezolano a 45 dólares por barril y una
combinación de liquidación de activos y contratación de deudas
imposible de repetir.

Y la pregunta ahora es cuánto vamos a poder importar en 2016, si en lo
que va de año la cesta venezolana ha promediado 25 dólares el barril.

Sin importaciones, no tendremos las cosas que ya no hacemos en
Venezuela ni las materias primas para poder hacer las que sí sabemos
hacer. A estos precios, las exportaciones de Venezuela no llegarían a
22.000 millones de dólares. Nuestro servicio de deuda pública externa
totaliza 10.300 millones de dólares, sin incluir unos 6.000 millones
por servicio de préstamos del Fondo Chino.

Aún asumiendo que los chinos nos renuevan el crédito, apenas
tendríamos algo menos de 12.000 millones de dólares para importar. Eso
es apenas 25% de lo que importamos en el 2015, lo que llevaría a una
contracción económica de una magnitud nunca vista en Venezuela,
equivalente a las registradas tras grandes catástrofes naturales o
situaciones de guerra a nivel mundial.

¿No podemos liquidar más reservas para importar más? Las reservas
internacionales netas, valorando el oro a su precio de mercado y
restándole las cantidades que ya han sido empeñadas, no llegan a los
10.000 millones de dólares. Con esto podríamos importar 22.000
millones (56% menos que en 2015), pero si decidimos utilizarlas todas
en 2016, no tendríamos nada en la bóveda para hacerle frente al 2017.
Y si usamos los activos de PDVSA para importar comida y bienes de
consumo, se acentuaría el ritmo de caída en la producción petrolera de
los últimos años.

¿Y los mercados internacionales? Están completamente cerrados. Como
hemos comentado líneas más arriba, Venezuela agotó su capacidad de
endeudamiento en la época de bonanza y hoy en día tiene la mayor prima
de riesgo soberano del mundo: 3.627 puntos básicos o 36,26% de interés
por encima de títulos de igual duración emitidos por el Tesoro de
Estados Unidos.

Otras fuentes posibles de financiamiento, como los Derechos Especiales
de Giro en el Fondo Monetario Internacional o el descuento de créditos
petroleros ya fueron agotadas el año pasado. En el FMI, Venezuela
apenas cuenta con 700 millones de dólares. Peor aún: el 84% de
nuestras acreencias petroleras actuales están en Cuba, Nicaragua y
Haití, tres países que no parecen estar en capacidad de pagarle por
adelantado a Venezuela.


Hay quienes han argumentado que todos nuestros males se resolverían
con una devaluación o, más aún, con una unificación cambiaria. Esta
decisión promovería un uso más racional de nuestras escasas divisas,
eliminando los incentivos a la sobrefacturación de importaciones.

También se dice por ahí que la devaluación reduciría el déficit
fiscal, porque aumentaría el valor en bolívares de nuestras
exportaciones petroleras. Si bien los efectos de eficiencia en la
asignación de divisas de una devaluación y unificación cambiaria son
acertados, la posibilidad de que corrijan el déficit fiscal es mucho
más remota.

Para entender por qué, es bueno resaltar que las devaluaciones tienen
un impacto positivo sobre las cuentas del sector público en la medida
en que el sector público tenga un superávit en su balanza de pagos.
Así, una devaluación aumenta el valor en bolívares de los ingresos en
divisas más que el de sus gastos en dólares, resultando en una mejora
en su saldo en bolívares.

En 2016, con las obligaciones actuales, es improbable que el sector
público registre un superávit en dólares: tiene 22.000 millones en
exportaciones, importó 26.700 millones el año pasado y debe cancelar
entre 10.000 y 16.000 millones de dólares en servicio de deuda, según
se logre refinanciar la deuda con los chinos. Esto implica que se
requeriría un brutal recorte de las importaciones públicas para que el
gobierno pueda tener un superávit de divisas.

Esto no había pasado nunca en la historia de las crisis anteriores de
la Venezuela petrolera.

Ni en 1960, ni en 1983, ni en 1989, ni en 1996, ni en 1998, ni en 2002
ni en 2009.

No habíamos caído en hiperinflación porque, cada vez que nos metíamos
en problemas, devaluábamos. Y dado el superávit en divisas, disminuía
el déficit fiscal. Ahora la devaluación muy probablemente aumente el
déficit fiscal, incrementando la necesidad de imprimir dinero y
acelerando la inflación.

Esta nueva realidad ocurre por la confluencia de tres factores: haber
multiplicado por cinco la deuda externa, llevar las importaciones
públicas de 3.200 millones de dólares (15% del total) en 1998 a 33.200
millones (52%) en 2014; e insistir en un sistema cambiario que genera
incentivos perversos a sobrefacturar importaciones.

Por estas razones, devaluar y unificar en la situación actual es
necesario, pero no suficiente.

Se requiere, además, reducir los gastos en divisas del sector público.
En términos generales, de lo que se trata es de redefinir el rol del
Estado en la economía, alcanzar un nuevo acuerdo social que delimite
qué debe hacer el Estado por el ciudadano y qué debe hacer el
ciudadano por el Estado y por sí mismo.

¿Por dónde empezar? ¿Qué podemos hacer?

Para salir de esta situación con el menor daño posible e iniciar la
reconstrucción debemos considerar dos opciones que cambian
significativamente los números del juego. Son dos opciones que nos
permitirían salir del hueco y continuar el flujo de importaciones,
abriéndonos la posibilidad de producir más y detener los estragos que
esta crisis está causando en la calidad de vida de todos los
venezolanos, en especial los sectores más vulnerables.

Estas dos opciones son pedir ayuda a la comunidad internacional y
reestructurar la deuda.

Opciones que no deben evaluarse con base en consideraciones
ideológicas, sino más bien con criterios prácticos que prioricen el
bienestar de los venezolanos.


Y no son necesariamente independientes. Un acuerdo con el FMI, que es
el organismo que coordina y canaliza la ayuda internacional hacia los
países que están en problemas, podría requerir la reestructuración de
la deuda. Eso ya ocurrió, entre otros casos, con Grecia, Chipre y
Uruguay. De acuerdo con las últimas cifras del BCV, para septiembre
del año pasado Venezuela tenía una deuda de 138.000 millones de
dólares, equivalente a más de seis años de exportaciones a los precios
actuales. Y esa cifra no incluye los juicios pendientes en el CIADI,
ni la deuda acumulada con el sector privado por los rezagos en la
liquidación de divisas (ALD) ni los préstamos necesarios para salir de
la situación actual.

La comunidad financiera internacional ha creado estos mecanismos de
coordinación para rescatar a los países, no a los tenedores de bonos.
Estos últimos, por su parte, ya tienen una idea de lo que les viene:
sus títulos de deuda valen 37 centavos por cada dólar, porque presumen
que no vamos a poder pagar completo. Una reestructuración ordenada le
daría más valor a los títulos de deuda, nos daría la oportunidad de
recuperarnos y tener con que pagar la deuda reestructurada.

Las proyecciones con el apoyo del FMI y una reestructuración negociada
de la deuda son mucho más viables y esperanzadoras. Venezuela podría
aspirar a un programa por entre 40.000 y 50.000 millones de dólares en
un plazo de dos a tres años. Suponiendo múltiplos de cuota similares a
lo que sucedió con Grecia, el monto sería 53.000 millones.

Estos fondos vendrían a tasas de interés muy bajas, que contrastan no
sólo con lo que hoy en día exigen los mercados a Venezuela, sino
también con los cupones de muchos de nuestros bonos. Además, un
acuerdo con el FMI le permitiría a Venezuela acceder a entre 10.000 y
15.000 millones de dólares adicionales en tres años entre el Banco
Mundial, el Banco Inter-Americano de Desarrollo (BID) y la Corporación
Andina de Fomento (CAF).

En las condiciones actuales, esta estrategia luce como la única que
podría evitar ese recorte brutal en importaciones que nos llevaría a
una crisis humanitaria.


A partir de allí podríamos empezar a recuperar la producción, la
inversión y el consumo, así como reponer nuestras maltrechas reservas
internacionales. Para eso, además del financiamiento, sería necesaria
una nueva administración que consiga reestablecer la esperanza y el
optimismo en Venezuela y cambie las expectativas.

Los países no desaparecen, pero sí pasan por momentos de extrema
dificultad que dejan cicatrices duraderas. El gobierno de Hugo Chávez
y de Nicolás Maduro no sólo nos trajo hasta aquí tras diecisiete años
de disparates en la política económica, sino además se ha quedado
inerte mientras la crisis se extiende y profundiza, pretendiendo
enfrentar la realidad con mentiras como la "guerra económica" o el
lanzamiento de algún eslogan como "los trece motores".

Éste es el drama en el cual nos encontramos. Sin un nuevo gobierno que
recurra a la ayuda internacional, y promueva una renegociación
ordenada de la deuda externa, Venezuela no levantará cabeza.
Con esto
no queremos decir que vamos a evitar los momentos difíciles, que son
consecuencia de la improvisación, parálisis e insistencia en un modelo
económico fracasado que ha dejado exangüe a la economía del país. Pero
sí es posible minimizar el dolor, acelerar los plazos de recuperación
y abrir la posibilidad de iniciar la reconstrucción.

Es una alternativa algo más responsable y productiva que esperar a que
Dios provea.

 

miércoles, 10 de febrero de 2016

Gobierno de salvación nacional ... Artículo de Julio Portillo

 

 

Las Huellas del Tiempo

Gobierno de salvación nacional

Julio Portillo

La magnitud del desastre económico y político de Venezuela está en la Opinión Pública Internacional.. Ante la afirmación descarada del dictador Nicolás Maduro de que "nada ni nadie lo sacará del poder", no queda otra: convocatoria de un gobierno de salvación nacional.

 

La fórmula no es nueva. La usó el Estado serbio en 1941, tras la invasión nazi en Yugoslavia. La pusieron en práctica militares para apoyar al gobierno portugués en 1974. En el 2011 la pidieron los egipcios ante la caída de la dictadura de Mubarak. La volvió a convocar Portugal en el 2013.  La está sugiriendo para Venezuela el sociólogo alemán-mexicano Heinz Dieterich, asesor de Chávez. El año pasado la presentó en Venezuela Enrique Aristeguieta Gramko, social cristiano, uno de los artífices de la caída de la dictadura de Pérez Jiménez. Y tanto Felipe González como José Aznar de España hablan de Venezuela en emergencia nacional.

 

Venezuela atraviesa quizás la crisis más grave de su historia. Unos la califican de económica, otros de política, pero la mayoría la califica de humanitaria. En Caracas, no existe aún dimensión de lo que ocurre en los más apartados pueblos del interior. Escasez de alimentos y medicinas, quiebra de comercios, hospitales desguarnecidos, emigración de la juventud, barrios y caseríos en manos del hampa, cobro de peajes en las alcabalas controladas por los militares. La mayor demostración de la derrota del gobierno frente a la delincuencia se vió retratada recientemente ante los entierros de jefes de malandros en Porlamar y Maracay.

 

Nicolás, Diosdado, Cilia y Aristóbulo, se han convertido en lo que una vez en China se llamó "la banda de los cuatro" que envalentonados en el poder se oponían a los cambios que exigía el país asiático. Leemos en la prensa los mayores exabruptos, algunos de ellos inadvertidos por gran parte de la población, ocupada en encontrar comida. El gobierno de Maduro en sus estertores ha ordenado la impresión de 10.000 millones de billetes de banco, para enmascarar la quiebra nacional. No es el único disparate. Arias Cárdenas para recordar el 4 de febrero, ha propuesto eliminar las alcabalas y los controles fronterizos, lo que significaría entregarle el país al narcotráfico, como ocurrió una vez en el norte de México. El referéndum revocatorio sería el inicio del gobierno de salvación nacional.

 

lunes, 8 de febrero de 2016

LA HISTORIA DEL RENTISMO.....Thais Penalver

 

 

 

 

alt

Publicado en: Opinión

07/02/2016 06:00 AM  Por: Thays Peñalver

COMPARTIR ESTE ARTÍCULO

Es increíble ver como mucho descerebrado sinvergüenza llega hoy a la conclusión de que "se agotó el modelo rentista". ¡Que peligro! Cuando nuestra juventud solo ha conocido este último desbarajuste, ¡Que peligro! Y es que la confusión en los jóvenes es tremenda porque desconocen la historia real, que no es precisamente la que han pretendido sembrar maliciosamente a lo largo de estos 17 años de despropósito, al tomar por asalto los medios del estado para tergiversar tanto el presente como el pasado. De modo que ha llegado la hora de decirles en su cara: No señores chavistas, la necesidad del cambio del modelo rentista fue advertida a mediados de los años treinta y luego de veinte años de implementación,  cuando Uslar escribió: "Urge crear sólidamente en Venezuela una economía reproductiva y progresiva. Urge aprovechar la riqueza transitoria de la actual economía destructiva para crear las bases sanas y amplias y coordinadas de esa futura economía progresiva que será nuestra verdadera acta de independencia". No señores chavistas, políticamente ese modelo se acabó a finales de los treinta cuando Rómulo Betancourt se plantó contra la: "arquitectura rentista del Estado, erigida sobre la arena movediza de una industria minera, por su propia naturaleza condenada a desaparecer" "una riqueza transitoria y aleatoria condenada a desaparecer a plazo más o menos fijo" porque cualquier político medianamente avispado se hubiera dado cuenta que a cada uno de nuestros abuelos en 1950 le tocaban 138 barriles de petróleo (exportado) al año, a nuestros padres le tocaron 88, a nosotros 40 barriles y a nuestros hijos cuando tengan nuestra edad menos de 20 barriles y así produzcamos seis millones de barriles, éstos apenas serán los mismos cuarenta barriles, de los cuales consumiremos diez.

 

No señores chavistas, el modelo tuvo síntomas de paro a finales de los años sesenta y solo la burbuja petrolera de los setenta le hizo creer a los vagos de la política que podían transformar todo un país con una riqueza que era transitoria. No señores chavistas, ese modelo terminó con muertos en las calles y una pobreza extrema los mismos años en que nacieron diputados como Freddy Guevara (1986) o Miguel Pizarro (1988). No se agotó hoy, no mientan, porque ustedes fueron los culpables de volver a vender la ilusión de que no hay que trabajar, ni producir cuando inventaron el subdesarrollado eslogan: "Ahora PDVSA es de todos" y hoy con la quiebra técnica de esa empresa y del país entero, pretenden esconder su responsabilidad con la historia.

 

Cuando a mediados de los ochenta a Luis Herrera Campins "le estalló en las manos" la "economía rentista", el siguiente presidente Jaime Lusinchi en su primer discurso (1984) explicaba: "Buenas noches (...) Soy el primer presidente de la era post petrolera (...) Tenemos que prepararnos para un nuevo tipo de país, más austero, más capaz de reunir fuerzas para producir, abandonando el espíritu rentista que ha marcado la mayor parte de la vida venezolana de este siglo". En todos sus discursos en 1985 estaban ejemplos del abandono del modelo rentista: "Esto requiere decisión y esfuerzo, para enfrentar hábitos e incomprensiones. Pero esa es mi responsabilidad histórica; de lo contrario, seriamos cómplices del ritmo de descomposición que venía dominando al país" y hasta el final de su mandato, en todos sus discursos económicos explicaba que: "Estamos pasando de ser un país exclusivamente rentista, que por lo demás abusó de su crédito interno y externo, a ser un país cuyo futuro dependerá fundamentalmente del trabajo productivo de todos los venezolanos" (1986). ¿Qué hicieron ustedes los chavistas? Socavaron las bases de la democracia y le dieron un golpe de Estado, vendiéndole a los suyos la continuidad del modelo rentista como opción.

 

No había -como no hay hoy en día- un economista o historiador serio que no concluya que la economía rentista o como bien  acuño Rafael Caldera desde la oposición en los ochenta, el "populismo rentista" (1988) no hubiera comenzado en los treinta, entrado en crisis en los sesenta, agotado en los setenta y llegado a su fin entre 1979 y 1986. Hasta el punto que no importaba que usted fuera adeco, copeyano, masista, guerrillero o comunista, absolutamente todo el estamento político para 1986 estaba de acuerdo en una sola cosa: "el final del modelo rentista fracasado". Porque si Rafael Caldera incendiaba lo poco que quedaba del "populismo rentista" y el CEN de Acción Democrática escribía alegando lo difícil que era salir de aquel modelo, Teodoro Petkoff lo tenía como tema de campaña y el mismísimo Douglas Bravo, mientras conspiraba con un joven capitán llamado Hugo Chávez, escribiría: "La crisis del capitalismo rentista es ya una realidad (...) es evidente que el modelo capitalista rentista está en quiebra" mientras el profesor Giordani escribía un libro sobre cómo llegó a su fin aquel modelo. Por eso en 1993, la Causa R en la que militaba Aristóbulo Izturiz proponía "La Revolución Productiva (...) para terminar de "dejar atrás la economía rentista". Así que decirlo veintitrés años más tarde, además con una desfachatez tremenda, cuando fue el chavismo y su poder absoluto sobre Venezuela, el que reimplanto a toda mecha la economía rentista que trajo como consecuencias la destrucción de veinte años de trabajo austero y los pocos logros que existían en turismo, pesca, alimentación e industria es como mínimo una sinvergüenzura sin precedentes.

 

Que es intolerable que el "combustible salga más barato que el agua mineral" fue la tesis de Jaime Lusinchi, "No podemos seguir regalando el dinero de los venezolanos" también lo dijo Lusinchi en 1984, "(las subvenciones son necesarias) pero no podemos seguir regalando" lo dijo en 1985, "Lo regalado se tiene que acabar" lo dijo Carlos Andrés en 1988, "No podemos seguir regalando los servicios" lo dijo en 1989, "es imposible que frente a situaciones que afrontamos en el país, sigamos regalando la gasolina" fue textualmente lo mismo que dijo en 1991. "No hay otro modelo, que no sea producir" ya lo dijeron todos, "hay que producir para exportar" también lo dijeron ¡carrizo!, hace veintitrés años. A ver, ¿qué hicieron Ustedes? Dar un golpe de estado e inventar una revolución para ofrecer el fracasado modelo que hoy tiene a Venezuela en el umbral de la hambruna y con una crisis humanitaria ya calificable como un crimen lesa humanidad.

 

No señores chavistas no pueden continuar con la manipulación y el engaño, porque un bolívar de 1979 tenía el mismo poder de compra que veintiún  bolívares, cuando ustedes planificaron incendiar las calles y dar golpes de estado. Ustedes fueron los culpables de que el bolívar se depreciara a trescientos y la herencia que nos han dejado, no a sus hijos que vemos ya en exterior estudiando y viviendo cómodamente, sino a nosotros los venezolanos que seguimos aquí,  es que un bolívar de 1979 tenía el mismo poder de compra que treinta y seis mil bolívares de Chávez-Maduro. De hecho señores chavistas, su modelo no fue rentista, fue un "salto atrás", fue una verdadera salvajada histórica.

 

Amigos lectores, que esta gente hoy nos diga algo que comprendió muy bien Betancourt hace ochenta años y que las nuevas generaciones lo entendimos hace veintitrés frente a la pobreza y saqueando almacenes, es por mucho, la mayor muestra de vagancia política en nuestra historia y la prueba más firme de que nunca debieron haber gobernado. Fueron y ha quedado demostrado, un auténtico accidente histórico que será evaluado en el futuro como el mayor fracaso de un grupo político atrasado y aventurero, en la historia de América Latina. Pues bien, "agotado el modelo rentista" del socialcristianismo, agotado también el de los socialdemócratas y acabado también hoy el de los irresponsables marxistoides, resta gritar ¡Basta ya de vagos en la política, carajo!

 

__._,_.___

__,_._,___

 

domingo, 7 de febrero de 2016

“En Jaque” bienestar emocional de venezolanos

 

 

 

"En Jaque" bienestar emocional de venezolanos


Venezolanos más ansiosos y más deprimidos a las puertas de los profesionales de la salud mental, otra de las causas colaterales de la crisis socioeconómica. Diversos especialistas dan sus recomendaciones para mantener la calma


Ana Isabel Lagun


alaguna@el-carabobeno.com
La situación socioeconómica no solo afecta el bolsillo de los venezolanos. También coloca en "números rojos" el bienestar emocional de los ciudadanos. Mientras en el Reporte Mundial de Felicidad de 2015 se ubica a Venezuela en el puesto 20 del ranking de felicidad, de un total de 156 naciones; psiquiatras y otros estudiosos de la Salud Mental aseguran que han aumentado las consultas, las emergencias y han aparecido diagnósticos que hace una década no eran frecuentes: Ansiedad, el más común.
En las consultas médicas privadas como públicas los síntomas se repiten. El que no puede dormir; el que se despierta sudando; el que entra en pánico porque olió un aroma similar al que tenía su atacante cuando lo secuestraron; el que tiene taquicardia; todas estas historias forman parte del rosario de quejas al que se enfrentan los especialistas venezolanos cada día, desde hace al menos 5 años, de acuerdo con el doctor Robert Lespinasse, expresidente de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría.
Estos cuadros se traducen en trastornos de ansiedad y de personalidad, síndromes como el estrés postraumático -común en las víctimas de atracos, robos y secuestros-. También los problemas neuróticos o depresivos "han aumentado significativamente por la conflictividad, la violencia y la inseguridad", asegura el psiquiatra.
Luis Madrid Peroza, psiquiatra y psicoterapeuta, coordinador del comité de Trastornos Afectivos de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría, coincide con Lespinasse. Detalla que entre los trastornos de ansiedad están viendo muchos ataques de pánico, trastornos por estrés postraumático y estrés agudo.
Entre los trastornos de personalidad, el más común desarrollado por los venezolanos es el denominado trastorno límite de la personalidad, que se caracteriza por la inestabilidad emocional: se pasa del amor al odio, se padecen problemas de identidad y el no saber qué se quiere en la vida.
También están el trastorno antisocial (personas que no sienten culpa y sólo aprenden a través del castigo); trastorno obsesivo de personalidad (personas muy rígidas, emocionalmente frías, exigentes y excesivamente correctas) y los trastornos de personalidad histriónica (personas dramáticas, con hipersensibilidad al rechazo). "Estos rasgos se asumen como respuesta a la situación del país o lo que te afecta", acota Madrid, también profesor de la UCV.
Estas circunstancias-país también influyen en la disminución del deseo sexual. Incluso se han reportado crisis de pareja y rupturas matrimoniales por esta razón.
Tradicionalmente el déficit de atención estaba relacionado con los niños, pero Lespinasse resalta que ahora están viendo este trastorno en adultos.
En resumen: los trastornos de ansiedad, trastornos de la personalidad, las disfunciones sexuales, el déficit de atención en niños y adultos, y la depresión, son las cinco primeras causas de consulta a un psiquiatra en Venezuela, desde el año 2008.

¡Calma y serenidad!
Los psiquiatras venezolanos se confiesan abrumados. A veces, no les queda más remedio que apagar el celular para mantener su propia salud mental. ¡Calma y serenidad!, recomiendan. "Aunque, no está fácil", admite la doctora Marianela Castés, inmunóloga, quien es pionera en nuestro país de la Psiconeuroinmunología, especialidad científica que estudia la interconexión entre la psique, el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmune.
Castés explica que "un evento estresante de orden físico, ambiental o emocional induce una respuesta fisiológica alterada, básicamente por los altos niveles de ACTH y cortisol, lo cual tiende a afectar la funcionalidad del sistema inmune o crear la percepción en el individuo de ver menoscabada su capacidad de afrontar ese episodio. También potencia la vulnerabilidad de la persona ante una serie de enfermedades de alto riesgo, tales como cáncer, enfermedades autoinmunes y diversas alteraciones endocrinas".
Los efectos del estrés no hay que descuidarlos, aconseja la especialista. Todas estas situaciones de estrés postraumáticos que está viviendo la gente pudieran activar señales genéticas (modifican los genes), si son sostenidas en el tiempo. "Puede ocurrir en un mes o tres meses, de acuerdo con la exposición a las circunstancias adversas, cuando no se manejan adecuadamente".
Apunta que en estos momentos hay que armarse de estrategias para mantenemos centrados, enfocados, además así activamos nuestro sistema inmunológico.
Con solo levantarse todos los días y observar las paradas de autobuses que amanecen repletas de personas que van al estudio o al trabajo, como así el tráfico automotor, es un indicativo de que a pesar de lo mal que está el país, hay motivos para seguir "enfocados" en nuestro día a día", sin dejar que nos perturbe, alecciona Castés.

Nuestros pensamientos
Tomar las informaciones con toda responsabilidad, serenidad y conciencia. Aunque la doctora Castés considera que las redes sociales están cumpliendo un rol importante en cuanto a mantenernos informados al instante, no se puede abusar. Hay que hacer un esfuerzo para no sobresaturarnos. Buscar actividades que Castés denomina como "burbujas de protección": reunirse con los amigos o familiares, ir al cine, leer un libro, hacer manualidades, pintar, coser, jugar con los nietos. Hacer conscientemente aquellas cosas que nos causan placer.
Entre estas medidas "protectoras", encajan la relajación, la meditación, ejercicios, la imaginación guiada. Esta última es una técnica de meditación, que conlleva un proceso de respiración y exhalación. Consiste en concentrarse en la respiración, haciendo un recorrido mental por el cuerpo de los pies a la cabeza, por lo menos 20 minutos al día (5 minutos la relajación y 15 minutos el ejercicio). Se ha demostrado que baja inmediatamente los niveles de ansiedad.
Lo recomendable es hacerlo en las primeras horas de la mañana. Aunque depende de la rutina de vida de cada persona. No es conveniente hacerlo muy tarde en la noche, para que no se confunda con la rutina del sueño. Tampoco hacerlo en la cama, sino sentado, en posición tipo "faraón" en que se tenga la espalda recta, no recostada.
A los niños también es recomendable ponerlos a hacer meditación. "Dejar de hablar ciertos temas delante de ellos, sobre todo, en horas de la noche, porque se sobresaturan. Ellos también se estresan y mucho", expresa la doctora Castés.
Las conexiones espirituales son unas estrategias infalibles. Y no se trata de religiones. "Es escavar un poquito y decirse que a pesar de la situación tan mal del país yo me levanto todos los días. Entender que por algo nos encontramos en esta situación y buscar qué se puede aprender de estas circunstancias que estamos viviendo colectiva e individualmente. Cuando se le encuentra sentido a las situaciones te das cuenta de la importancia de vivir lo bueno y lo malo de la vida. Es un lema que le decimos a los pacientes con cáncer: Tú sufres menos cuando le encuentras sentido a lo que estás viviendo, eso causa menor sufrimiento".
Esta estrategia igual se aplica para el contexto del país. "Si le encontramos un sentido y no simplemente decir "qué desgracia. Si nosotros éramos tan buenos". Es posible que todos hayamos caído en estas expresiones en algún momento, porque realmente ha sido muy fuerte lo que nos ha tocado vivir. Pero, si logras elevarte por encima de esto y decir: "bueno, voy a ver qué puedo aprender, activas tus mecanismos de resiliencia, te fortaleces, aprendes y enseñarás a tu familia y a los hijos de las situaciones difíciles. Eso es lo que es buscar el sentido espiritual a la vida", manifiesta Castés.

"Sostenidos"en el tiempo
Y aunque asociamos al estrés con algo negativo, lo cierto es que el estrés es sólo una respuesta adaptativa, normal y necesaria, que nuestro organismo pone en marcha ante las situaciones que requieren un esfuerzo extra de nosotros mismos. El que esta respuesta se convierta en algo dañino depende de la duración del estresor en el tiempo y de la forma como lo afrontamos, señala la directora de la Unidad de Psicotrauma del Instituto Docente de Urología, María Antonieta López.
A su juicio, de una u otra manera todos estamos estresados por la crisis; los que mantienen el trabajo por temor a perderlo, los que lo han perdido por las consecuencias obvias unidas a la pérdida del mismo (dificultad para afrontar los gastos, etcétera), desabastecimiento, escasez, etc. Coincide, además, que este contexto estresante mantenido en el tiempo como es el caso, provoca que nuestro organismo se agote de forma progresiva pudiendo generar cicatrices biológicas como problemas de salud física (hipertensión, fibromialgia,etcétera), además de consecuencias en nuestra salud mental y relaciones sociales.
Nuestra forma de afrontarlo, puede hacer que dichas cicatrices tengan una probabilidad de aparición menor e incluso ni aparezcan, detalla López.
Concuerda en que la palabra clave aquí es 'resiliencia'. "La capacidad de una persona para hacer frente a las situaciones difíciles y sobreponerse a ellas. Las personas más resilientes tienen una mayor capacidad para afrontar la crisis en el sentido de ser más resolutivos, buscar soluciones ante los posibles problemas. En general, crecen ante la adversidad".

Recomendaciones…
Para que la crisis no trastoque tu salud emocional y puedas tomar mejores decisiones, la doctora María Antonieta López recomienda estos tips:
1. Olvídate de los pensamientos negativos: No se trata de ser conformista, pero tampoco es bueno que te sabotees con una actitud negativa. Busca opciones que hagan que mejoren las cosas.
2. Pide ayuda: Tener una buena fuente de apoyo es primordial para descargar el estrés. Recurre a tus contactos si necesitas que te ayuden a nivel laboral o personal.
3. Consiéntete: La crisis y la sensación de inseguridad no puede dañar tu calidad de vida. No es sano vivir encerrado por temor a salir. Intenta disfrutar y divertirte de alguna u otra manera en horarios que no impliquen riesgo para tu seguridad (evita las fiestas hasta las horas de la madrugada). Es importante tener siempre una dosis de alegría en la vida cotidiana.
4. Ahorra: Evita crearte necesidades absurdas. Ya sabes que no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
5. Sé optimista: Persiste y no te dejes vencer, por muy mal que parezcan las cosas. Sonríe, el humor es un arma de defensa muy bueno para liberar tensiones.

Actitudes a la defensiva
Las condiciones de vida del país está afectando a todos, pero no todos los venezolanos las asumen por igual. El psiquiatra Robert Lespinasse, describe cinco conductas que se están adoptando:
- La posición paranoide (gente que no se relaciona, ve mala intención en otras personas y por eso no ayuda o se asusta cuando alguien se le acerca).
- La posición fóbica (miedo a todo, se siente amenazado, en peligro, cree que algo malo va a ocurrir y llegan a desarrollar agorafobia, que es el miedo a salir).
- La disociada (hacer actividades de manera obsesiva y reiterativa para ponerle un velo a la realidad; se refugia en el deporte, religión, cultura o trabajando, hecho que no está mal excepto si es compulsivo).
- La negadora (se aíslan, no hablan de temas actuales, no ven televisión)
- La posición psicopática. "Esta nos preocupa mucho porque son las personas que se convierten en transgresoras para sobrevivir, porque consideran que si el otro es violento, él también debe serlo para subsistir", señaló.
Estas cinco posiciones defensivas pueden verse en una persona. "Si esto no se maneja, empiezan a aparecer síntomas de ansiedad, angustia, insomnio, depresión, disfunción sexual y allí las patologías más frecuentes", advirtió.

__._,_.___



.

http://geo.yahoo.com/serv?s=97490463/grpId=20255134/grpspId=1660794961/msgId=2955/stime=1454859727
http://y.analytics.yahoo.com/fpc.pl?ywarid=515FB27823A7407E&a=10001310322279&js=no&resp=img

__,_._,___

 

RV: [Confederacion Profesionales Vzla]

 

 

 

REFLEXIONES SOBRE EL PRESENTE.

Pedro Paúl Bello

(www.paulbello.blogspot.com)

 

Escribí en artículo anterior a éste que, en Venezuela estamos llegando a un "punto de quiebre"  que es político y social por lo que  hay que superarlo  con carácter de urgencia. Me refiero a las acciones que, a mi manera de ver, deberían tomar los partidos democráticos para restablecer las instituciones que la dictadura con ejercicio totalitario  tiene bajo control en los niveles de gobierno,  y que son prácticamente todas excepto la actual asamblea nacional ganada por la oposición mayoritaria el pasado 6 de diciembre.  

 

Casi como remate conclusivo de este asunto sintéticamente recuerdo las cuatro principales orientaciones de Sharp: Fortalecer la población ayudándole a confiar en sí misma, en su fuerza unida para luchar y en sus capacidades para resistir; fortalecer grupos sociales e instituciones de pueblo que sean independientes del gobierno; crear una fuerza interna de resistencia que sea poderosa y establecer un plan estratégico global y realista, y amplio en sus alcances, para ejecutarlo con inteligencia y destreza.

 

La situación actual de Venezuela que nos arrastra hacia "un punto de quiebre", se caracteriza por un cuarteto de aspectos que son de orden político, social, económico y humano. Sin embargo, a los efectos de una más clara y oportuna coherencia, habremos de desarrollarlos a lo inverso, valga decir, comenzando por el último de los antes señalados y terminando con el primero.  Por supuesto, estos cuatro aspectos y otros que dejaremos al margen, se entremezclan y confunden entre ellos y, del todo así formado, devienen las conflictividades de este presente y del pasado reciente y del más remoto, que han sido los factores que han conducido a nuestra Patria hasta llegar a la tragedia que cada día se multiplica, y que conduce a la población de menos recursos, a vivir con angustia, hambre enfermedades sin remedios y desesperación cada día más intensa.

 

Causas raigales.

 

La revisión de nuestro acontecer histórico y actual da cuenta, en buena parte, de las causas raigales que explican realidades, como éstas que hoy día vivimos, y que en un pasado ya lejano  son propias de nuestro ser nacional.  En el presente  --y con las excepciones del caso- la vivencia de la ciudadanía no ha sido más que sentimientos no traducidos en hechos concretos, en compromisos falsos e insostenibles asumidos con la Nación y la población a las que pertenecemos. Por encima de ello, con frecuencia, han prevalecido intereses personales o de cerrados grupos de cercanas afinidades, que han hecho con los bienes de Venezuela, un saqueo que supera todos los males de pasadas prevaricaciones con los bienes de nuestra Patria.

Por otra parte, derivadas de las profundidades originarias de nuestra Nación, cuyas raíces se sembraron desde el Descubrimiento entre la persecución y el sometimiento a los conquistadores,  la conflictividad permanente de una sociedad separada estamentalmente  y el mestizaje que nació desde los inicios, fueron factores determinantes de futuros atrasos. La Guerra de Independencia, la mitad de cuyo tiempo fue de guerra civil en continuidad con los conflictos de clases, se interrumpió luego de liberada de la después Colombia. Desde el año 1830 hasta el 1º de marzo de 1847, el país se fue encaminando de manera organizada y en armonía pero, en ese marzo, asumió el poder José Tadeo Monagas y se abrió de nuevo la conflictividad que desembocó en la guerra civil, llamada federal. Después, fueron el caudillismo de estilo feudal y las tiranías (Guzmán, Crespo, Castro) hasta la de Gómez, quien acabó con los caudillos y  fundó nuestro Estado Moderno.

 

Con las excepciones del caso--  la vivencia de la ciudadanía no había sido más que sentimiento no traducido en hechos concretos, en compromisos verdaderos y sostenibles asumidos con la Nación y la población a las que pertenecemos. Por encima de ello, con frecuencia, han prevalecido intereses personales o de cerrados grupos de cercanas afinidades.  Ocurre en el presente momento que el actual Ministro de Financias, Luis Salas, apoyado por el asesor económico del Maduro, el español Alfredo Serrano Mancilla, proponen entrar en default, para evitar que se diga que el gobierno no está interesado en hacer programas de justicia social como los de las misiones. A esto se han opuesto, con lógica, el Ministro de Petróleo y Minería Eulogio Del Pino y el Ministro de Industria y comercio Miguel Pérez Abad, porque esto ocasionaría una gran dificultad para que la petrolera opere, puesto que, entre otras cosas, hay que tomar en cuenta que Pedevesa es la principal proveedora de dólares en el país. Además, que tal sería un motivo para que se le cerraran a Venezuela los mercados crediticios internacionales, con el agravante de no poder seguir comprando Venezuela el petróleo liviano que requiere para inyectarle a los posos pesados con que lo no podría extraerse petróleo. 

 

Pero los sectores llamados "populares", no siendo cierto que hayan recibido suficiente apoyo educativo, viviendas, trabajo y oportunidades, padecieron más aún,  restricciones y menguas de sus beneficios, trabajos, sin solidaridad por parte de quienes más pueden.

 

Aspecto económico.

 

Entre 1999 y 2012, Venezuela recibió más de 10 mil 700 millones de dólares, cifra nunca antes alcanzada.  En 1997 el precio del barril fue de $ 7; desde el 2003 el preció superó, casi  de manera continua los $ 100/dolares. Sin embargo, en el presente la economía del país está prácticamente en quiebra; no hay producción agrícola suficiente y tenemos que importar casi todo lo que se consume; la deuda externa es enorme: nos amenaza caer en default. La inflación, lejos de frenarse, es indetenible. ¿Dónde vamos a llegar y por qué? La insolente locura de regalar lo nuestro a muchos países, en la idea de crear un bloque contra el "Imperio", el latrocinio insolente de funcionarios de alto nivel que han acumulado riquezas mal habidas; el no invertir en lo fundamental para el desarrollo y funcionamiento del país, con crisis en materias como electricidad, vialidad, asistencia hospitalaria, medicinas, etc., muestran el rotundo fracaso del mal llamado "socialismo del siglo XXI", que no es socialismo ni nada. Una nueva devaluación parece inminente. Así estamos en lo económico después de haber alcanzado, en los años 50 pasados, que el bolívar llegara a valer más que el dólar.

 

Aspecto social.

 

En lo social, un tema problemático que es menester superar, se encuentra en la realidad de que un porcentaje del orden del 70% de nuestras familias es el de las llamadas "matricentradas". Se trata de familias en las que hay ausencia de padre  y, sólo, presencia de la madre.  En este modelo, como lo expresa el P. Alejandro Moreno, "La familia…está constituida por una mujer-madre con sus hijos.

 

A estos cuadros anteriores es menester incorporar que la crisis económica ya antes esbozada, que afecta a todos los venezolanos pero, fundamentalmente, a aquellos de menores recursos y muy limitadas posibilidades de sobrellevarla. Igual puede decirse respecto a la inseguridad que vivimos pues la proporción de los crímenes recae en los sectores populares en un 90% respecto de los demás.

 

Aspecto político

 

Sin dudas la muerte del Presidente Chávez afectará severamente al desarrollo de su proyecto político que él llamó "socialismo del siglo XXI", y no solamente por la desaparición del gran mentor y actor del proyecto, lo que es cierto y muy importante dadas las limitadas capacidades de la mayoría de quienes lo acompañaron en su desarrollo, sino también por las antes referidas condiciones históricas, económicas y sociales que inciden seriamente en estos presentes o futuros momentos de la realidad política del país.

Venezuela presenta cuatro factores que son sumamente peligrosos, cada uno, pero mucho más los son todos en conjunto: anomia, anarquía, división e ingobernabilidad. Fueron esos los cuatro factores que determinaron la explosión de la guerra civil española de los años 30 del siglo pasado. Sus antídotos son: integración, orden, unidad y gobernabilidad.

 

En tal situación se impone  la paz y la gobernabilidad,  para que logremos levantar de nuevo esta Patria que es de todos y no de algunos.

 

__._,_.___

.

http://geo.yahoo.com/serv?s=97490463/grpId=22886415/grpspId=1660396347/msgId=58677/stime=1454868752
http://y.analytics.yahoo.com/fpc.pl?ywarid=515FB27823A7407E&a=10001310322279&js=no&resp=img

__,_._,___

 

¿Qué es la necrofilia ideológica?

 

 

https://gallery.mailchimp.com/c71a646c108b7072a09c5cadd/images/0c0ab461-5067-4778-b039-826c78b84dc1.jpg

7 febrero 2016

¿Qué es la necrofilia ideológica?


https://gallery.mailchimp.com/c71a646c108b7072a09c5cadd/images/El_Pais_Logo5ca85c.JPG

Todos conocemos a alguien así. Una amiga que, una y otra vez, se enamora de hombres que la maltratan. O el talentoso colega que salta de un empleo a otro porque no logra controlar su propensión a insultar al jefe.
Sigmund Freud llamó esto la compulsión a la repetición: volver a hacer lo que ya se hizo y que se sabe que da malos resultados.

para leer más, haga clic aqui.

EL OBSERVADOR GLOBAL

¿Qué es la necrofilia ideológica?

Las malas ideas persisten, a menudo por la necesidad de la sociedad de creer en un líder

Guardar

Hugo Chávez en Caracas en 2012.Hugo Chávez en Caracas en 2012. JORGE SILVA REUTERS

Todos conocemos a alguien así. Una amiga que, una y otra vez, se enamora de hombres que la maltratan. O el talentoso colega que salta de un empleo a otro porque no logra controlar su propensión a insultar al jefe.

Sigmund Freud llamó esto la compulsión a la repetición: volver a hacer lo que ya se hizo y que se sabe que da malos resultados.

Pero esto no solo le pasa a los individuos. También le sucede a grupos políticos y hasta a naciones enteras, que se entusiasman con líderes cuyas propuestas ya han sido probadas y siempre han terminado mal. La sorpresa es que estas malas ideas, que deberían estar muertas y enterradas, suelen reaparecer periódicamente.

Hace años llamé a este fenómeno necrofilia ideológica: "La necrofilia es la atracción sexual por cadáveres. La necrofilia ideológica es el amor ciego por ideas muertas. Resulta que esta patología es más común en su vertiente política que en la sexual. Encienda su televisión esta noche y le apuesto que verá a algún político apasionadamente enamorado de ideas que ya han sido probadas y han fracasado. O defendiendo creencias cuya falsedad ha quedado demostrada con evidencias incontrovertibles".

El maoísmo es un buen ejemplo de esto. Esta doctrina le costó la vida a más de 55 millones de chinos. En 1981 el Partido Comunista Chino emitió su diagnóstico final sobre la gestión de Mao: "Cometió errores de enorme magnitud y larga duración [...], y lejos de hacer un análisis acertado de muchos problemas, confundió lo correcto con lo incorrecto y al pueblo con el enemigo. En esto se centra su tragedia". Uno pensaría que esta conclusión debería ser suficiente para que las ideas de Mao se quedaran sin seguidores. Y estaría cometiendo un error: en un sorprendente número de países aún hay agrupaciones políticas que con gran entusiasmo se definen como maoístas.

El peronismo es otro ejemplo de necrofilia ideológica. Argentina es el único país que, habiendo alcanzado niveles de vida equivalentes a los de países desarrollados, se las arregló para subdesarrollarse. En esa involución tuvo mucho que ver el prolongado entusiasmo nacional por el peronismo en sus diferentes corrientes y momentos. El presidente Juan Domingo Perón fue un virtuoso del populismo que tan común se ha hecho en América Latina y más allá. Prometer lo que de antemano se sabe que no se podrá cumplir o distribuir lo que no hay o despilfarrar ahora lo que se necesitará más adelante son algunas de las características del populismo. Hugo Chávez es el mejor ejemplo de esto en el siglo XXI.

Todos los políticos, en todas partes, prometen lo que saben que la gente quiere oír. Es lo normal. Pero los populistas van mucho más allá.

Donald Trump, por ejemplo, nos ha dado extraordinarias muestras de populismo turbocargado. Extraditar a 11 millones de latinos de EE UU, construir un muro con México o prohibir la inmigración de musulmanes son algunas de sus propuestas. ¿Verdad que suenan tenebrosamente conocidas? Y no solo no van a funcionar, sino que son imposibles de llevar a cabo, aun cuando Donald Trump ganara las elecciones, cosa que no va a pasar. Pero eso no importa. Esas pueden ser ideas muertas y sin futuro pero, para los seguidores de Trump, son las razones que justifican su entusiasta apoyo.

Otro ejemplo nos lo da Ted Cruz, el vencedor de las recientes elecciones primarias del Partido Republicano en Iowa y quien claramente padece de necrofilia ideológica. Según Cruz, la manera de acabar con el Estado Islámico es a través del carpet-bombing, el bombardeo hasta la saturación de una vasta zona de Siria donde opera el ISIS. Cruz ignora convenientemente el hecho de que las proclamas del ISIS —y sus adeptos— están floreciendo en Europa, EE UU y Asia, y que hoy el ISIS es más una idea que una organización. A Ted Cruz tampoco parece importarle que el uso de la "solución" militar en Vietnam, Afganistán, Irak y Libia no haya ayudado mucho a la seguridad de su país o a la estabilidad del mundo.

El punto es que la necrofilia ideológica aparece en todas las corrientes: en la derecha, la izquierda, los verdes, los secesionistas, los nacionalistas, los defensores del libre mercado, los promotores de más Estado, los partidarios de la austeridad económica y sus detractores.

En un mundo tan conectado, informado y donde con solo teclear breves frases en un ordenador se puede llegar a saber todo sobre los efectos de una propuesta económica o política cuando ha sido puesta en práctica, sorprende que la necrofilia ideológica sea aún tan común.

Las razones para la persistencia de las malas ideas son muchas, pero quizás la más importante es la necesidad que tiene una sociedad de creer en un líder cuando hay tantos cambios, ansiedad e incertidumbre. Y la disposición de los demagogos a prometer cualquier cosa con tal de obtener y retener el poder.

En la terrible frase del ensayista H. L. Mencken: "El demagogo es quien predica doctrinas que sabe que son falsas a personas que sabe que son idiotas".

Sigamos la conversación en Twitter;

@moisesnaim



 





 https://gallery.mailchimp.com/c71a646c108b7072a09c5cadd/images/2189348f-0790-4a25-9b0d-e84d33c48dff.jpg
Para ver el video de Efecto Naím, haga clic sobre la flecha en la imagen 

 

DESDE LA TRINCHERA
Jon Lee Anderson ha recorrido el mundo cubriendo las guerras más violentas, los líderes más temidos y las más importantes transformaciones políticas. Conozca cómo llegó a ser uno de los periodistas más respetados de hoy.


JON LEE ANDERSON
Crisis migratoria. Crisis institucional. Crisis de seguridad. Este aguerrido reportero nos revela una visión sorprendente de un mundo en convulsión. 
 

 

 

Programa Completo [ Efecto Naím - Episodio 203]

Watch the Video

0 views


 

http://cdn-images.mailchimp.com/twitter_icon_24.pngMoisés Naím

http://pbs.twimg.com/profile_images/538410877402091520/ekcn7iBy_normal.png

182,633 followers
7,460 tweets
following 623 people

follow

Latest Tweets

·       

·       

·       

·       

·       

 

Copyright © 2016 www.moisesnaim.com, All rights reserved.
Usted está recibiendo este mensaje porque se registró para recibir correo-electrónico de Moisés Naím.

Our mailing address is:

www.moisesnaim.com

Washington

DC, United States of America 20036




 






http://moisesnaim.us7.list-manage.com/track/open.php?u=c71a646c108b7072a09c5cadd&id=84a442dce2&e=19988b9818

__._,_.___

__,_._,___

 

Creative Commons License
La Mesa Unitaria de Cabimas by Msc Ing Francisco Javier González Rodríguez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0 Unported License.
Based on a work at infragon.blogspot.com.
Permissions beyond the scope of this license may be available at http://pdccopeicabimas.blogspot.com/.